La declaración de herederos

Cuando una muerte es inesperada o la persona fallece antes de lo que se esperaba puede darse el caso de que no haya dejado testamento, en ese caso lo que se suele hacer es la declaración de herederos que puede ser de dos tipos: notarial o judicial.

La declaración de herederos notarial es un documento público que consiste en indicar qué parientes de la familia tienen derecho a la herencia.

Según la ley vigente cuando no hay testamento los que heredarían en primer lugar serían los descendientes, es decir, los hijos, seguidos de los ascendientes y en tercer lugar el cónyuge. Esta declaración de herederos se haría ante un Notario cualificado del la ciudad donde tuviera su último domicilio el fallecido.

Para este tipo de declaración habría que presentar en la notaría el Documento Nacional de Identidad del fallecido, el certificado de defunción, el certificado del Registro de Actos de Última Voluntad, el libro de familia y dos testigos que conozcan a la familia pero que no sean parientes.

Por otro lado la llamada declaración de herederos judicial es aquella que tiene lugar cuando la persona fallecida no ha dejado testamento y cuando los herederos no son ni los ascendientes, ni los descendientes, ni los hermanos.

En ese caso dicha declaración la debería hacer el juez con todos los trámites que esto supone. Los gastos de estos trámites son mucho más elevados que lo que hubiera costado hacer un testamento en su día. En la declaración de herederos ante el juez el coste suele ser bastante elevado también.

Los expertos recomiendan que es preferible hacer un testamento por muy joven que se sea, porque es una forma de dejar los bienes repartidos a su gusto y en caso de que sucediera lo peor evitar complicaciones entre los herederos e incluso disputas familiares.

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